20080927

SANTUARIO



Con el gran estruendo
del repicar de campanas
llama a su presencia
a aquellos que le oyen.

Lentamente se reunen
alzan sus voces como una,
tiernamente le adoran
ludicamente le imploran.

Su belleza los tienta
los obliga a actuar
su imponencia los retiene
los insita a pecar.

Hermosa voz emana
silenciosa los hipnotiza
poco a poco caen rendidos
entonces vuelve a llamar.
ShamanX

1 comentario:

Yahel... dijo...

Yo volvi a las andadas...La nada es de nuevo un punto de partida y un callejon sin salida